La Obra

Un día común de trabajo, al patio de la panadería rural de Ramón y Emilia, llega Manuel. Hace 20 años por lo menos, cuando Manuel le dijo que amaba a Emilia desde antes que salieran de España, Ramón lo apuñalo y lo dejo herido.Manuel no se da a conocer cuando se entera que Ramón esta ciego desde hace 12 años y Emilia le miente también a Ramón, que, además de su tarea cotidiana para que sus empleados criollos e inmigrantes convivan, ahora debe descubrir quien es ese forastero que ha llegado



miércoles 26 de septiembre de 2007

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Si viste la obra por favor dejanos tu opinion.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Felicidades por el blog y la obra

Anónimo dijo...

Es realmente una muestra brillante de nuestro teatro nacional, deberían estar en teatros oficiales, muy bien dirigida, mejor actuada, los gallegos, Sol y Luna y Cattaneo, excelentes. Es raro y diría indignante, que éstos actores de raza no tengan más renombre, porque realmente se lo merecen.

Anónimo dijo...

No puedo entender cómo esta obra no se represente en el San Martín o en el Cervantes. Su puesta, su actuación es de las mejores.

Carlos Paredes dijo...

Harto de ver teatro postmoderno, es un refresco para el alma ver Patria Nueva. La dirección, el trabajo actoral, la escenografía nos lleva a ver el teatro que de chicos veíamos. Y sobretodo la actualidad que tiene la obra: si la ven pongan atención en lo que dice Sol y Luna...

maría perez chalot dijo...

¡Que grande Discépolo! Los felicito, lo han interpretado y actuado a la perfección! María

Sofía Blotta dijo...

¡Que lindo el Tanito!

Anónimo dijo...

Me gusto mucho la obra y me diverti muchisimo.Apesar que no tengo nada que ver con el ambiente teatral voy muy seguido al teatro y me sorprendieron la actuaciones de los joves actores me fui maravillado los felicito a todos.
muchos exitos para todos.

Mariana Aguirre dijo...

Me encanto!! gracias por rescatar esta obra tan linda y desconocida del mas grande dramaturgo argentino. Suerte!!!

alfredo perez cortes dijo...

No se puede dejar de ver. A los jovenes que les gusta el teatro: es una lección de teatro Nacional!!!

Anónimo dijo...

Me pareció estar viendo a mis abuelos, sobretodo Manuel. Que buena
obra.

Galería Núcleo de dijo...

Es una obra brillantemente interpretada, que alimenta el alma del espectador.
Mis felicitaciones a los actores!!!
Mirta Furmanski

Anónimo dijo...

Jorge García Marino deja de ponerte crema en los ojos para llorar,sos muy poco organico y todo lo que sale de vos se ve forzado.
Un beso grande y te quiero mucho

Anónimo dijo...

dejense de joder con el teatro "serio" que ya aburre de tanto vejestorio y denle la posibilidad a los jovenes de hacer teatro divertido, actual e inteligente y sobre todo TEATRAL. se trata de actuar , dejen de sufrir creyendo que el teatro es puro llanto de la persona y no del personaje. dejemos de creer tambien que lo bueno esta en el san martin o en el cervantes. vean teatro muchachos.
actualizemonos.

El autor


Armando Discépolo, creador del "grotesco criollo" teatral, fue el mayor de los cinco hijos de Enrique Santos, un napolitano que llegó a la Argentina antes de cumplir 20 años y que dirigió la primera Banda Municipal, componiendo también el tango "No me arrempujés, caramba". La casa de los Discépolo estuvo signada por la vocación artística de la familia, a tal punto que uno de los mayores dramaturgos argentinos, si no el mayor (Armando) y uno de los mayores autores de letras de tango (su hermano Enrique Santos, "Discepolín") surgieron de ese hogar.

Desde sus primeros años Armando manifestó pasión por el teatro. Pero a los 18, cuando muere su padre, decide dedicarse por entero a la profesión. Tuvo la buena fortuna de que Pablo Podestá, el actor más importante del momento, se entusiasmara y aceptara interpretar su primera obra teatral: "Entre el hierro". Fue un éxito. A partir de entonces, Discépolo escribió a razón de una o dos piezas por año, entre las que se destacan "La torcaza", "El novio de mamá", el vodevil "La espada de Damocles" y "El movimiento continuo". En esta última aparece por primera vez la palabra "grotesco" en la escena nacional: corría 1916 y faltaban seis años para que en el país se conociera a Luigi Pirandello (lo que desmiente la versión de que el grotesco criollo sea hijo del genial autor teatral siciliano). Luego llegaron sus obras más reconocidas: "Mustafá", "Giácomo", "Muñeca", "Babilonia", "El organito", "Stéfano", "Cremona" y "Relojero", escritas entre 1921 y 1934. Todas ellas comparten atmósferas depresivas y la exaltación de las contradicciones de sus protagonistas, que -tras una máscara de absurda comicidad- sobrellevan un profundo dolor y viven aferrados a un tiempo avasallado por el "progreso" que los asfixia. Discépolo supo mostrar las miserias de un orden social muy despiadado e injusto a través de la pintura de la vida cotidiana de humildes, fracasados e inmigrantes, creando el "grotesco criollo", primera y más auténtica expresión del teatro nacional. En 1934 pone en escena "Relojero", que fue la última que escribió, ya que a partir de allí se dedica a la dirección y a empresas de aliento cultural. Eligió obras de Payró, Tolstoi, Somerset Maugham, Chéjov, Bernard Shaw y Shakespeare, y dirigió a todos los actores de su tiempo. La muerte lo acomete en plena actividad, a pesar de sus 83 años, el 8 de enero de 1971.

Don Armando